
Belleza colateral nos habla de la pareja a la que se olvidan en medio del mar, mientras buceaban. Se quedan perdidos, chapoteando, rodeados de tiburones hambrientos. Y tienen discusiones acuáticas, calambres, ataques de terror. Y de repente ella le dice a él: ay, pero si yo lo que quería era ir a esquiar.
sábado, 14 de julio de 2007
Publicado por
Persio
a las
21:06
0
comentarios
viernes, 13 de julio de 2007
El diario de Adán y Eva

Encontrado casualmente en Escritos...
Martes. Ahora ella la emprendió con una serpiente. Los otros animales están contentos porque siempre está experimentando con ellos y molestándolos; y yo estoy contento porque la serpiente conversa y esto me permite tomarme un descanso.
Viernes. Ella dice que la serpiente le aconsejó probar el fruto de aquel árbol y dice que el resultado sería una impresionante educación, noble y refinada. Le contesté que habría otro resultado: eso introduciría la muerte en el mundo. Fue un error -debería haberme guardado la observación para mí mismo; simplemente le dio una idea: podría salvar al buitre enfermo y suministrar carne fresca a los abatidos leones y tigres. Le advertí que se mantuviera alejada del árbol. Dijo que no lo haría. Presiento problemas. Voy a emigrar.
Miércoles. He pasado un momento difícil. Anoche escapé y cabalgué a todo galope con mi caballo, esperando poder salir del Parque para esconderme en alguna otra región antes de que comenzaran los problemas. Pero no pudo ser. Aproximadamente una hora después del amanecer, cabalgaba a través de una planicie florida donde miles de animales estaban paciendo, dormitando o jugando entre sí como de costumbre cuando, de pronto, rompió una tempestad de ruidos aterradores. En un momento la planicie estaba en furiosa conmoción y cada bestia destruía a su vecino. Enseguida entendí qué significaba todo eso: Eva había comido aquel fruto y la muerte había llegado al mundo… Los tigres devoraron mi caballo, sin prestar atención cuando les ordené desistir, e incluso me hubieran devorado a mí si me hubiera quedado, pero no lo hice, sino que me alejé a toda prisa… Encontré este lugar, fuera del Parque, y resultó realmente confortable por unos días, pero ella me encontró. Me encontró y llamó al lugar Tonawanda -dice que eso es lo que parece. En realidad no lamenté que viniera ya que no hay más que algunos frutos insignificantes aquí, y ella trajo algunas de esas manzanas. Estaba tan hambriento que me vi obligado a comerlas. Fue en contra de mis principios, pero me di cuenta de que los principios no tienen fuerza real salvo cuando uno está bien alimentado… Ella volvió cubierta de ramas y ramilletes de hojas, y cuando le pregunté de qué se trataba ese disparate y se las arranqué y arrojé al suelo, lanzó una risita y se sonrojó. Nunca había visto a ninguna persona reírse y sonrojarse anteriormente. Me pareció inadecuado e idiota. Ella me dijo que pronto lo averiguaría por mí mismo. Y fue así. Hambriento como estaba, dejé la manzana a medio comer -ciertamente la mejor que haya visto, considerando lo tardío de la estación -y me atavié con las ramas y hojas que ella se había quitado. Entonces le hablé con cierta severidad y le ordené que fuera a buscar más, y que no hiciera ese espectáculo de sí misma. Lo hizo y después nos deslizamos sigilosamente hasta donde había tenido lugar la batalla de las bestias salvajes, recogimos algunas pieles, y le pedí que cosiera un par de trajes apropiados para ocasiones públicas. Son incómodos, es cierto, pero elegantes y eso es lo más importante con respecto a la ropa… Me doy cuenta de que ella es una compañera fantástica. Veo que estaría solo y deprimido sin ella ahora que perdí mi propiedad. Otra cosa: ella dice que se ordenó que trabajáramos por nuestra subsistencia de aquí en adelante. Ella va a ser útil. Yo voy a supervisar.
Mark Twain
Publicado por
Persio
a las
11:00
0
comentarios
miércoles, 11 de julio de 2007

Del griego antípodos, con los pies opuestos. O sea, al otro lado de nuestros pies, del mundo que pisamos. Pie-Tierra-pie. Esa sería la secuencia. Si no fuera por la Tierra que hay en medio, sentiríamos las cosquillas neozelandesas o australianas, allá lejos, en el sur profundo; o también en las américas.
Los que viajan nos traen las noticias del otro lado del mundo; los viajeros cuentan el mitos -lo dicho o relatado- a los que se quedan en la estancia o morada, moné.
Cada cual sigue su suerte, moira, o porción asignada por el destino.
Persio
Publicado por
Persio
a las
8:56
0
comentarios
martes, 10 de julio de 2007
Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
Augusto Monterroso
Publicado por
Persio
a las
9:00
0
comentarios
jueves, 5 de julio de 2007
Descocadas, ebrias, lúbricas
Así eran las sacerdotisas de Dionisio, según la académica definición. Eurípides les dedicó su última tragedia. Las adoradoras del dios del vino, realizadoras de rituales mistéricos, estaban loquitas por su dios, conocido por sus múltiples viajes...
Dionisio, hijo de Zeus, fue raptado por los gigantes Titanes nada más nacer. Los gigantes despedazaron su cuerpo y lo hirvieron en una caldera. Posteriormente, su abuela Rea juntó los pedazos y le devolvió la vida.
Hermes llevó volando al pequeño dios hasta el monte Nisa. Allí lo puso al cuidado de unas ninfas que lo alimentaron con miel (pues el aguamiel es bebida de dioses). En el monte Nisa, Dionisio creció e ideó el vino.
Viajó por todo el mundo acompañado de un ejército de Sátiros y Ménades. En el río Nilo se encontró con las Amazonas, a las que pidió ayuda para derrotar a los gigantes Titanes. Luego se dirigió a Oriente. Para cruzar el Éufrates construyó un puente de plantas; el río Tigris lo pasó a lomos de un tigre que le envió su padre Zeus. Dionisio llegó a la India, donde fundó grandes ciudades.
De allí regresó montado a lomos de elefante.
En Grecia fue derrotado por Licurgo, rey de los edonios. A pesar de que todo su ejército cayó prisionero, Dionisio logró huir zambulléndose en el mar. Buscó refugio en la cueva de la diosa Tetis. (Su abuela Rea, una vez más, acudió en su ayuda, rescatando a todo su ejército.)
Cuando toda la región de Beocia, en Grecia, le reconoció como dios, Dionisio inició un viaje por las islas del mar Egeo, sembrando de alegría los lugares por los que pasaba (aunque también sembraba el miedo entre sus enemigos). Dionisio navegaba en un barco en forma de luna nueva, desgastado después de tanto viaje.
En Icaria tuvo que alquilar otro barco a unos marineros que se dirigían a la isla de Naxos. Pero los marineros resultaron ser piratas; y no sabiendo que Dionisio era un dios, querían venderlo como esclavo. Dionisio utilizó sus poderes: hizo crecer una vid en la cubierta del barco, transformó los remos en serpientes, y él mismo se convirtió en león. Toda la embarcación se llenó de bestias fantasmales y de sonidos de flautas...
Los piratas se lanzaron al mar aterrorizados y se convirtieron en delfines.
Persio
Publicado por
Persio
a las
8:01
0
comentarios
martes, 3 de julio de 2007
Un peinado romano

Según Viam Stratam este es el peinado correspondiente a una dama de cierta edad y gesto huraño. Ocho niveles de rizos dan a su pelo un aspecto de esponja. La visión de conjunto no queda lejos de la que presenta la escultura de Marciana, hermana del emperador Trajano (98-117 d.C.)
Publicado por
Persio
a las
10:46
0
comentarios

