viernes, 10 de abril de 2009

Visiones de la Grecia antigua (I): Los aristoi



Los aristoi se englobaban en linajes a los que los griegos llamaban patría, en dialecto dorio, y más usualmente genos, en dialecto ático. Cada genos posee un oikos que engloba los hombres, el ganado, los instrumentos y las tierras que posee. A sus miembros se les denomina homogalactes (los que han mamado la misma leche), o bien homoyfinoi (los que respiran el mismo humo). Los gemnetai de un mismo oikos reconocen un ancestro común, de existencia real o mítica.

Los tres únicos preceptos morales de los aristoi son: las acciones que le merezcan honra, el no caer jamás en deshonra y dejar memoria de sus hazañas a las generaciones futuras. Ésta es la única inmortalidad a la que aspiran. Consideran la vida de ultratumba como una prolongación indefinida de la vejez, que es síntoma de decrepitud. Así interpretan el Hades o morada de los muertos como un lugar inhóspito donde vagan las almas como sombras. La idea de vergüenza es tan fuerte que en la tradición épica griega Ayax Oileo se suicida por el ridículo que hace tras caer en la locura instigada por Atenea. Al tiempo no existe fervor místico. Los griegos de esta época temen a los dioses porque son más poderosos que ellos y pueden hacerles daño. Los antedichos principios de honra, vergüenza y fama futura inciden en las rapiñas donde predominan los combates de campeones (por supuesto aristoi). Los escasos soldados rasos se limitan a llevar las armas de dichos campeones.

Los basileis ejercen la justicia penal dentro de su oikos y ordenan las rapiñas o venganzas de sangre que han de adoptarse ante otros oikoi. La importancia de las rapiñas se debe a que esta sociedad aristocrática ve indigno el comercio que siempre es ejercido por fenicios y egipcios. Con el tiempo, los oikoi prefieren los pactos de hospitalidad a las rapiñas, dado que éstas producen bajas y en ellas no siempre se cuenta con jefes competentes. Los pactos de hospitalidad entre los genos ocasionan un trasiego de metales en toda Grecia.



Un elemento interesante de esta sociedad es el thes (en plural thetes). El thes es un trabajador asalariado. Vive errante, al borde de la marginación social. Los aristoi unas veces les pagan y la mayor parte de las veces no. Su vida es tan triste que cuando Ulises desciende al Hades, en el Canto 11 de la Odisea, se encuentra a Aquiles convertido en el soberano de los muertos quien le comunica que antes preferiría ser un thes en el mundo de los vivos y hacer faenas a cuenta de otro que reinar sobre todos los muertos. Posiblemente los thetes sean tanto micénicos despojados de sus bienes a la llegada de la invasión doria, como los propios dorios expulsados de los diversos oikoi. A fin de no ser reconocido por los pretendientes al llegar a Ítaca, Ulises se disfrazó de thes (Canto 18 de la Odisea).
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5 comentarios:

Ogigia dijo...

Cómo me gustan tus explicaciones...todo lo griego me fascina...sobre todo el mito. En fin, que me ha encantado

isobel dijo...

tengo que volver a leerlo y tomar apuntes, besos

Isabel Romana dijo...

Muy interesante. Hoy el mundo está lleno de thes. Besos.

fgiucich dijo...

Gracias por la ilustración. Abrazos.

Persio dijo...

ogigia, ¡celebro tu fascinación!

isoble, apunta, apunta...

isable romana, más que thes (asalariados) lo que abunda hoy en día son los parados ;)

fgiucich, ¡abrazos!