domingo, 14 de septiembre de 2008

Villa Catulo



Purio, no está mi pequeña villa azotada
ni por el austro, ni por el céfiro,
ni por el fiero cierzo invernal,
sino por una hipoteca de quince mil doscientos
sestercios.

¡Qué diferente condición atmosférica!

5 comentarios:

Fujur dijo...

Jajajaja! esta es buena! hipotecas en tiempos de Cátulo! no sólo compartimos el Derecho de los romanos... sino también sus lacras! ;-)

un abrazo!

Isabel Romana dijo...

Encantador poema, como casi todo lo que escribe Catulo. Y con un agudo sentido del humor. Besitos.

ISOBEL dijo...

yo me quedo en el dibujo de mira dentro, que como no se lo que es una hipoteca, besitos

Kurtz dijo...

vaya, que cantidad será esa en denarios? Creo que deberías pedir ayuda a Craso.

Metis dijo...

si, antes el aire era mas calido... :-)