martes, 4 de diciembre de 2007

Libros sin tasa



Las Cortes Generales, reunidas en Toledo en el año 1480, publicaron la primera Ley de la Propiedad Intelectual de España, en la que se dice que:

Considerando los Reyes Católicos cuánto era de provechoso y honroso que a estos sus Reinos se truxesen libros de otras partes, para que con ellos se hiciesen los hombres letrados, y porque de pocos días a esta parte algunos mercaderes nuestros naturales y extranjeros han traído, y de cada día traen libros buenos y muchos, los liberaron de todo derecho, disponiendo que todos los que se introdujeren por mar y tierra no satisficiesen ni almojarifazgo, ni diezmo, ni portazgo, so pena de que el que lo contrario hiciese, cayere e incurriese en las penas en que caen los que piden y llevan imposiciones vedadas.

Ea, que haya libertad comercial para las mercaderías… y para el libro (cual otra mercadería).
Y que nuestro Padrino-Estado no nos proteja tanto, anda.

Visto en Hay que leer más

domingo, 2 de diciembre de 2007

Narciso y el espejo de agua



Narciso era hijo de una ninfa azul llamada Liríope. Su madre, al nacer, había sido advertida por el adivino Tiresias:
-Tu hijo vivirá muchos años…, con la condición de que nunca se conozca a sí mismo.

Narciso creció y se convirtió en un bello muchacho. Las ninfas estaban enamoradas de él; pero él no hacía caso a ninguna.
Un día, Narciso fue al bosque a cazar ciervos. De cerca le seguía la ninfa Eco, que, por supuesto, también estaba enamorada de él (como todas).

Eco solamente podía repetir las voces de los demás, pero no podía empezar una conversación… Así que no sabía cómo declararle su amor a Narciso.
Cuando éste se encontró perdido en el bosque, gritó:
-¿Hay alguien por aquí?
Y la ninfa Eco contestó:
-¡… aquí!
Y Narciso:
-¡Ven!
Y Eco:
-¡Ven!
-¿Por qué no vienes?
-¿Por qué no vienes?
Narciso creía que se burlaban de él; así que se marchó y siguió adentrándose en el bosque (para perderse más). Y Eco se sintió disgustada y rechazada por la marcha de Narciso. No había podido declararle su amor…
La diosa de la caza, Ártemis, escuchó los lamentos de Eco y pensó que ya estaba bien... Narciso nunca entregaba su amor a nadie… Así que hizo que se enamorara de la primera persona a la que viese.

Narciso, perdido en medio del bosque, agotado y sediento, llegó a un arroyo de aguas claras. Cuando se arrodilló para beber, vio su rostro reflejado en el agua. Y se enamoró de sí mismo.
Se gustaba tanto que acercó su rostro al espejo de agua para darse un beso…
-¡Chasss!
Y cayó al arroyo.

Y todos los animales del bosque que lo vieron no dejaron de reírse desde entonces. Y estos animales contaron la historia a otros animales. Y la historia fue corriendo..., y el tiempo pasando…, y así ha llegado el cuento hasta aquí, en forma de rumor.

jueves, 29 de noviembre de 2007

El rap del manager

La soledad del manager ya es historia. Los tiempos han cambiado. Ahora se estila el trabajo en equipo: Todos juntos… ¡y me lo dicen cantando!

Es el engranaje definitivo de la megaempresa nipona. Esa alegría laboral contagiosa, envidiable, inexistente.

¡Esa alegría que aquí sí existe! Ya sabéis, en El Satiricón. O en La Caída del guindo, esas cosillas cantadas a ritmo de autobombo.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Desconfianza política

domingo, 25 de noviembre de 2007

viernes, 23 de noviembre de 2007



Hazle caso a mamá, que sabe bien qué es lo mejor para ti. ¿Quién tiene interés en convertirse en un pétreo y amuermado intelectual?
Una viñeta muy social-realista, ciertamente.