viernes, 2 de marzo de 2007

Antonio Gala




¿Escritorzuelo o juntaletrillas? Su rostro acartonado no desvela misterios de ultratumba... Deleite de señoras mayores -igualmente de ultratumba-, Gala ensarta sensiblerías con verbo transido y extático, inspiraaado... Su lengua efectista transmuta a las señoras mayores, desempolvando sus intimidades ocultas bajo un abrigo de siglos.

Hace años, Gala se especializó en escribir obrillas de teatro para su estreno en el Palacio del Pardo, junto a un general y su familia. Hace años que Gala ha olvidado el episodio, ubicado en un pasado remotísimo. Desde entonces, Gala viste una nueva chaqueta. Es la estrategia del despiste y el camuflaje.

Amanerado hasta en el bastón, Gala tiene un perro llamado Troilo. Su columna periodística -la de él, no la del perro- se llama La Tronera. En ésta, más que truenos suenan temblorcillos, fruslerías para incautos, y -eso sí- mucha indiferencia y crueldad para las víctimas verdaderas de la vida. Gala vive en su mundo, empapelado de papeles de colores; o sea, de billetes. Un mundo de feria del libro y de vanidades.

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