sábado, 10 de marzo de 2007

Nausícaa



En la nación de los feacios el adulterio cometido por la mujer estaba castigado con la pena de muerte. (Al hombre se le propinaba una reprimenda, pero sólo si su cómplice era fea).
Nausícaa se libró de morir ajusticiada porque delante de los jueces se excusó diciendo:
No recaí en el adulterio sino en la gula, y levantó la túnica de su amante hasta más arriba del pubis.
Como la gula no era un delito, los jueces dejaron en libertad a Nausícaa. Pero confiscaron al amante.

Del libro El jardín de las delicias, de Marco Denevi.

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